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Cómo retomar un proyecto narrativo abandonado

En este artículo, Yolanda González Mesa nos aconseja sobre cómo retomar un proyecto narrativo abandonado.

Cómo retomar un proyecto narrativo abandonado
Cómo retomar un proyecto narrativo abandonado

Todos tenemos una pila más o menos grande de proyectos inacabados que nos tortura y avergüenza desde el fondo de un cajón, o de la última carpeta de nuestro ordenador.

Muchos merecen estar allí: malas historias con tramas endebles, personajes planos que hablan demasiado, narraciones que terminan pareciéndose sospechosamente a un libro que ya has leído o una película que has visto.

Pero hay otros que llegaron allí por las razones equivocadas, y de vez en cuando siguen zumbando en tu cabeza, pidiéndote una segunda oportunidad.

Las razones para abandonar un texto suelen ser las siguientes:

  • A- Editar constantemente: escribías tres palabras y reescribías dos. Cuando terminaste el primer capítulo, lo releíste y corregiste hasta que quedó perfecto, e hiciste lo mismo con el capítulo segundo y el tercero, pero luego te diste cuenta de que necesitabas hacer cambios en el primer capítulo, que supusieron más cambios en el segundo y el tercero. Y después releíste todo y viste algunos pequeños fallos que podías arreglar antes de seguir… Todo tenía que ser perfecto antes de continuar.
  • B- Buscar documentación mientras escribías: para ti era fundamental que todos los datos fueran exactos para hacer tu historia lo más verosímil y veraz posible. Por no hablar que un descubrimiento te llevaba a otro, y este a un tercero que siempre podían venir bien para tu narración…
  • C- Cambiar todo el tiempo: empezaste en tercera persona, hasta que te diste cuenta de que la primera persona ayudaría a que los lectores se identificaran. Luego pensaste que el género romántico no era lo tuyo, y que deberías reconvertirlo en una novela negra…
  • D- No saber cómo seguir: todo iba bien. Tenías la trama ideal, los personajes perfectos, el tono, la voz, todo, y aun así llegaste a un punto en el que te sentiste que no podías seguir. Habías situado a tus personajes en el punto A y querías que fueran al punto B, pero no supiste cómo llevarlos hasta allí.
  • E- Dejarte tentar por nuevas ideas: cuando una idea te emociona hasta el punto de querer escribirla, es muy difícil no ponerse con ella al instante, sobre todo por miedo a perder ese impulso creativo inicial.
  • F- Miedo a fallar: la historia que tanto te gustaba ya no te parecía tan buena, ni tú te veías capaz de hacer algo bueno con ella.
  • G- Aburrimiento: simplemente pasaste tanto tiempo dándole vueltas a tu historia, que terminó aburriéndote.

Yo siempre digo que la primera diferencia entre un autor publicado y uno aficionado es que el primero terminó su manuscrito. Tener un montón de textos inacabados, además de alejarte de tu objetivo de ser escritor/a, te proporciona una sensación de fracaso que no te ayudará en nada.

Una vez que te hayas decidido por un proyecto, te recomiendo que sigas estos pasos para retomarlo:

  1. Piensa por qué has elegido ese proyecto: de todos tus textos, ese es el que quieres continuar. Toma en consideración, o incluso haz una lista de todas las razones positivas que terminar tu manuscrito supondría y ponla delante de tu escritorio para no perderla de vista, y poder recurrir a ella si vuelven las horas bajas.
  2. Analiza por qué abandonaste el proyecto: es importante saber dónde fallaste para no volver a caer en lo mismo. También aquí una lista puede ser útil para tenerlo siempre presente.
  3. Detalla qué pasos diste hasta llegar a ese punto y qué puedes hacer diferente esta vez: si pudieras volver atrás en el tiempo, ¿qué harías para evitar abandonar tu idea? Tras los dos primeros puntos, ya debes saber en qué te equivocaste, es el momento de hacer las cosas diferentes.
  4. Relee tus notas: ahí está la esencia de tu historia, cada frase e idea que escribiste cuando aún estabas enamorado/a de ella, y ahí puedes recuperar ese espíritu.
  5. No releas el texto ya escrito: no lo necesitas, la base de tu historia la tienes en tu cabeza. Da igual si tu protagonista llevaba un vestido rojo o uno azul, si llovía o hacía sol, si el malo se llamaba Pepe o Pedro. Cualquier error de continuidad ya lo arreglarás cuando llegue el momento de editarlo, y ese momento no es ahora, de hecho, no llegará hasta que no hayas terminado al menos el primer borrador. Volver a leerlo sólo conseguirá que te sientas mal de nuevo, que veas los defectos que vistes en su día y alguno más que entonces se te pasó.
  6. No edites hasta terminar el primer borrador: si editas mientras escribes volverás a caer en el mismo círculo vicioso. Asegúrate de tomar nota de todos los cambios que quieras hacer, pero no los hagas hasta el final. Si los escribes no los olvidarás, y tampoco supondrá un trabajo extra, simplemente será una tarea que emprenderás en el momento adecuado, es decir, cuando edites y corrijas tu trabajo.
  7. Aleja las situaciones, pensamientos e incluso personas que te llevaron a abandonar la primera vez: me refiero a cualquier cosa que sólo aporte toxicidad a tu escritura, dudas sobre tu capacidad para escribir, comentarios “bienintencionados” sobre buscarte un trabajo de verdad, los libros de tus autores favoritos que te hacen sentir que nunca estarás a su altura… Mantén todo eso lo más lejos posible de tu texto y de ti.
  8. Empieza por donde quieras: no es necesario que sigas escribiendo exactamente por el punto donde te atascaste. Es más, seguramente te ayude saltarte esa parte, ya unirás ambas mitades más adelante.
  9. Ve poco a poco: no esperes escribir 2000 palabras el primer día, abandonaste el proyecto porque no te sentías capaz de seguir con él, así que te va a costar un poco retomarlo. Empieza con unas cuantas palabras, no hay cifra demasiado pequeña, 50 o 100 palabras son más que cero. Incluso 25 son más que cero. Ten paciencia.
  10. Céntrate en este único proyecto: no escribas nada más, a no ser que te paguen por ello, claro. No actualices tu blog, no escribas otros textos, nada, al menos hasta haber recuperado el ritmo de trabajo.
  11. Date recompensas diarias: volver a escribir un texto aparcado supone un esfuerzo extra, así que te mereces un pequeño premio cada vez que escribas un número determinado de palabras.
  12. No temas introducir grandes cambios: la historia ha estado macerando y madurando durante mucho tiempo en el fondo de tu cabeza, así que deja que tu inconsciente haga sus aportes también, deja hablar a tu instinto y hazle caso.
  13. Date permiso para escribir mal: al menos por un tiempo, no te preocupes de la calidad, sólo de seguir avanzando con tu narración, ya lo arreglarás más adelante.

No importa si tu libro era una novela, una pieza de no – ficción, un libro de cuentos o un poemario, si dejaste a medias tu manuscrito, seguro que alguna o varias de las razones aquí expuestas estuvieron presentes a la hora de abandonarlo, y sumando a mis recomendaciones cierta dosis de constancia y determinación, podrás terminar cualquiera de tus proyectos.


Cómo retomar un proyecto narrativo abandonado

Por Yolanda González Mesa @tintaalsol

 

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