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Worldbuilding: el mundo como un personaje más

«Para narrar una historia, necesitas crear un ambiente»

De ti depende cuánto profundices en ese mundo, en ese ambiente. En este artículo, el escritor y profesor de Worldbuilding, Chris J. Peake, hace una aproximación a uno de los aspectos más importantes que todo creador de mundos fantásticos debe tener en cuenta: el tratamiento de la ambientación, el mundo fantástico en el que vas a desarrollar tu historia. Chris nos propone que tratemos al mundo de nuestra novela como a un personaje más.

Worldbuilding: el mundo como un personaje más
Worldbuilding (Ilustradora: Yanina Fiorio Pettina)

Muchos defenderán, no sin falta de razón, que los personajes son los protagonistas de las historias que viven. Algunos, apostarán por la obviedad del argumento, mientras se rascan la barbilla esperando a ver a dónde lleva esto. Algunos han defendido, y seguirán defendiendo, que el argumento en sí es el verdadero protagonista, quien realmente importa en una historia, y que su ausencia o muerte, a diferencia de como pasa con los personajes, es lo que realmente arruina una historia. No creo que ninguno pueda hacerse con la respuesta correcta. Hoy venimos a narrar una historia donde el lugar y el tiempo son los protagonistas. Sí, esa opción también estaba sobre la mesa.

Imaginemos un Mundo Literario imaginario, uno de tantos que flotan en el espacio etéreo de la creatividad. Puede ser una roca esférica o un disco plano con dos caras de una misma moneda. No importa eso ahora. En todo caso, imaginemos nuestro mundo desde su inicio. Podríamos trazar un plano enorme y extenderlo sobre una vieja mesa, y así divisar las costas de sus continentes e islas. Sería nuestro Mundo Secundario.

Conoce tu mundo

Conociendo su geografía, es más sencillo narrar su historia. Ahora mismo no son más que tierras sobre un mapa, donde habitan tus personajes, que no saben que el propio mundo está vivo. Es un personaje más. Pues desde que es concebido y los primeros nacidos llegan a poblar su cartografía, él mismo debe crecer, evolucionar. Tú sólo querrás narrar las historias que transcurren en él, pero para conocerlas, debes entablar un diálogo con tu Mundo Secundario, y comprenderlo, pues las consecuencias de su propia evolución afectarán a tus personajes y a tu argumento.

¿Cómo? Es cierto, estamos hablando en abstracto. Imaginemos que el mundo tiene una poderosa acción tectónica. Los movimientos de tierras podrían redibujar su cartografía. Estos movimientos pueden ser bruscos o lentos, pero en todo caso tendrán un impacto sobre su población. Eso podría dar lugar al aislamiento o división de especies y a cambios en el clima que podría hacerlas evolucionar, dando lugar a nuevas especies. Sí, es un cambio lento, y tu historia estará situada en un punto concreto de la evolución de la vida en tu mundo, pero… ¿quiénes pueblan tu mundo en el momento de tu historia? Si existen diferentes razas de hombres, enanos, elfos, orcos o las criaturas que concibas, tendrán un origen, un sentido en ese mundo. Entendiendo a tu mundo podrías comprender mejor a las especies que lo habitan, y por tanto a tus personajes y los lugares en que viven su aventura.

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El clima

El propio clima, por sí solo, está vivo. Tiene sus propios ritmos y desfases. Las condiciones meteorológicas de los diferentes territorios de tu mundo determinarán la calidad de vida y la capacidad de evolución de los pueblos que los habiten. Imagina que en tu mundo, que tiene diferentes continentes, está poblando por diferentes sociedades, que lógicamente distan unas de otras sobre su geografía. Puede que existan territorios donde la acción climática sea cruel y no se hayan podido desarrollar sus culturas. Es posible que hayan existido épocas glaciales, donde la vida en algunos lugares haya sido extrema o imposible, pero en otro momento de la historia de tu mundo, sus habitantes hayan podido vivir bien en ese mismo lugar.

Por supuesto, habrá territorios donde el clima no sea severo y donde haya permitido el desarrollo de culturas mejor que en otros territorios. Eso daría lugar a civilizaciones completamente diferentes unas de otras. Éstas deberán adaptarse al clima de la región que habitan y no al revés, lo que definiría la naturaleza de sus culturas y sociedades. Vale, puedes hacer trampa, pero estarías matando a un personaje. Piénsalo.

Pero no imaginemos sólo al clima como algo estático, pues como el mundo, está vivo. Las catástrofes medioambientales, provengan del clima o del propio mundo, como los terremotos o erupciones volcánicas, pueden tener un gran impacto sobre sus sociedades. Desde migraciones hasta extinciones en masa. Y a lo largo de la vida de un Mundo Secundario ocurrirán muchas. Úsalas a tu favor, y juega a ser un dios malévolo que hace y deshace.

Las sociedades

Las propias sociedades están vivas y dan cuenta del tiempo, evolucionando, expandiéndose o extinguiéndose. Imaginémonos en uno de esos territorios, donde la sociedad ha evolucionado tecnológicamente lo suficiente como para expandirse a otro territorio. Terminarán por dominar la navegación o cualquier otro medio que imagines, y se expandirán; es lo que hacemos y ellos también lo harán. En ese caso el impacto que esta civilización tenga sobre aquellas con las que se encuentre en los territorios explorados puede ser demoledor. Cambiando a ambas por completo, redefiniéndolas.

Sí, si les dejas, saldrán de tu Mundo Secundario para explorar otros Mundos Secundarios. Pero antes de hacerlo, construirán en él, consumirán sus recursos y lo cambiarán por completo. Ellos mismos van a apropiarse de tu mundo, ten cuidado. Sus civilizaciones alcanzarán conocimientos tecnológicos, científicos, artísticos o teológicos hasta donde tú les dejes, y eso probablemente tenga un coste. ¿No te interesa saber cómo era tu mundo antes de que tus personajes lo habitaran?

Los dioses

Sí, teológica también. La acción divina puede ser tan severa sobre un Mundo Secundario, que puede llegar a arruinarlo. Depende de ti, en realidad. Imagina un Mundo originalmente esférico, donde los Dioses entren en cólera hasta el punto de que, durante sus luchas, casi lo destruyen, dejándolo plano. Si decidieran cesar sus guerras y exiliarse en un lado, dejando el otro a los mortales, ¿no sería un buen lugar de donde narrar historias? Las sociedades primigenias podrían habitarlo, evolucionar en él, colonizarlo.

Pero imagina que entonces al otro lado, donde habitan los dioses, un poderoso dragón exiliado allí también se enfrenta a uno de estos. La lucha entre el dios y el dragón sería inconcebible. Supongamos que el dios, al derrotarlo, lo lanza tan fuerte contra el mundo, que el dragón atraviesa su corteza, llegando al otro lado. El impacto de tal acción sería demoledor. Al otro lado, donde habitan los personajes de las historias que de este mundo emanan, se daría un poderoso cataclismo, y allá por donde surgiera el dragón, emergería una grandiosa masa de tierra. Un nuevo continente sobre su cartografía. Los movimientos de tierras serían devastadores, el mundo cambiaría por completo, y la vida en él también.

Así es como ocurre en Mi Mundo. ¿Cómo es en el tuyo?

En definitiva, estamos hablando de la historia de tu propio Mundo Secundario. El paso del tiempo debe notarse en él. Sus sociedades evolucionarán y se expandirán, levantarán ciudades y lo dominarán. Sufrirán las inclemencias del clima, de los dioses y del propio mundo. Tu historia puede situarse en cualquier ubicación temporal, no importa, lo que haya pasado antes sí. En realidad, todo lo vas a hacer tú solit@, pues para narrar una historia, necesitas crear un ambiente, de ti depende lo que profundices en él.
En tu Mundo Secundario.

Para profundizar mucho más: Worldbuilding, manual de creación de mundos imaginarios


Worldbuilding: el mundo como un personaje más

Por Chris J. Peake
(@XJPeake)

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