Convertirse en escritor

No existe nada más que un método para convertirse en escritor, y no tiene nada de mágico, sino que se parece más bien a un desierto de sudor, esfuerzo y papeleras llenas.
Convertirse en escritor
Convertirse en escritor

Que todos llevamos dentro un narrador ya son pocos los que lo dudan. Pero eso solo es tan cierto como que todos tenemos una opinión y un culo. Y como estos, aquel tampoco tiene por qué ser el mejor solo porque sea el nuestro.

Que todos seamos capaces de contar, mejor o peor, un chiste, no nos convierte en humoristas y, del mismo modo y por la misma razón, que seamos capaces de contar un cuento ―léase una aventura, unas vacaciones, una película…― no nos convierte en cuentistas.

No digamos ya, si de lo que se trata es de ser novelista o, más ampliamente, escritor.

Hoy por hoy, las facilidades del mundo digital son tantas y tan asequibles a prácticamente todo el mundo, que no es de extrañar la cantidad ingente de publicaciones que, bajo la etiqueta de «novela», se encuentra al alcance de unos pocos euros en cualquier plataforma de venta.

Sin embargo, eso no convierte en escritor a cada uno de esos autores, pues lo que hace que un autor sea escritor es el oficio, su desempeño, su costumbre, su práctica, su pasión.

Ahora bien, cada uno es libre de creer lo que más le convenga o lo que  más alimente y satisfaga su ego, aunque eso no lo haga más real.

Es muy posible que el lector de este comentario haya visto reclamos publicitarios del estilo de: «conviértete en escritor» o el omnipotente, casi mágico «te convertimos en escritor».

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