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Entrevista con Enrique Gallud Jardiel

Enrique Gallud Jardiel destaca en muchos campos relacionados con las letras, pero el primero en el que destacó, aun antes de aprender a escribir, fue en el de su parentesco con Enrique Jardiel Poncela (1901-1952), comediógrafo, novelista y guionista. Jardiel Poncela es el mayor referente del humor español del siglo XX, aunque por desgracia el reconocimiento que se le da no esté a la misma altura.

► ¿Cuánto hay de Jardiel en tu obra?

Mucho menos de lo que podría imaginarse. Yo no soy un seguidor ni un discípulo de Jardiel y creo que los influjos literarios sobre mí son muy otros. Pero la manera de hablar y de pensar que he adquirido de mi familia es obviamente jardielesca; de ahí el posible parecido. Pero, de hecho, intento diferenciarme y quiero pensar, inmodestamente, que tengo mi propio estilo de escritura.

Entrevista con Enrique Gallud Jardiel en la revista Scribere Clic para tuitear

► ¿Cuál dirías que es el impacto de la obra de Jardiel en el público de hoy?

Aunque si bien es cierto que las generaciones más jóvenes lo conocen menos, Jardiel sigue siendo un referente en la literatura humorística. Sus comedias tienen numerosos personajes, lo que hace que se representen menos en los circuitos profesionales. Cuando se hace, siempre tienen éxito. Y en los círculos aficionados, donde los sueldos de los actores no son una consideración, su éxito es inmenso. Todos los días del año, grupos de teatro amateur, de nivel universitario y de colegios representan obras de Jardiel en abundancia.

Sus aforismos inundan las páginas web y los artículos periodísticos. La frase «Como dijo Jardiel Poncela…» es una de las más gastadas del idioma.

También se siguen leyendo con profusión sus novelas y sus cuentos. Jardiel tiene un estilo moderno y cosmopolita que asegura su vigencia y su perduración.

 

► Si pudieras salvar de un incendio solo una obra de Jardiel, ¿cuál sería?

Entrevista con Enrique Gallud JardielIndudablemente su novela La tournée de Dios, a la que el mismo Jardiel consideraba lo mejor que había escrito nunca.

 

► ¿El apellido Jardiel es un lastre o un par de alas?

Es, obviamente, un honor ostentarlo. Por otra parte, dedicándome como me dedico a la escritura humorística, la comparación es inevitable, así es que sé muy bien que estoy abocado a que se me conozca como «el Jardiel malo», para diferenciarme del bueno.

De una familia tan estrechamente relacionada con el teatro: su abuelo comediógrafo y sus padres (María Luz Jardiel y Rafael Gallud) actores; y otros grandes nombres repartidos por su familia como Alfonso Paso, Evangelina Jardiel, Paloma Paso Jardiel…; Enrique Gallud también se involucró en el mundo del escenario con apenas veinte años, cuando  comenzó a dirigir el grupo de teatro «Hispánicos», en Nueva Delhi. A su vuelta a España, asume la dirección de distintos grupos de teatro, entre ellos la «Compañía Teatral Barbieri», cargo que ocupa en la actualidad; y donde, además, es actor.

► ¿A qué crees que se debe la buena mala salud del teatro?

El teatro no puede perecer nunca, porque su propio carácter hace que todos lo queramos consumir, en forma directa o en sus sucedáneos cinematográficos o televisivos. Pero se pasa de vez en cuando por malos momentos. Hay poca producción original y, a la vez, pocas oportunidades para los nuevos autores. Oscilamos entre las grandes producciones musicales y las obras alternativas de pocos personajes, poca duración y costes muy baratos, por no hablar de las concatenaciones de chistes que se convierten en monólogos y se presentan como obras teatrales de pleno derecho, cosa que no son.

Además, muchos jóvenes piensan que el teatro es aburrido, porque han visto montajes donde el afán de originalidad del adaptador o el director no ha dejado que se viera la calidad del texto original. Esto pasa mucho con los clásicos. Yo, que los amo mucho, procuro no asistir a versiones de Lope o Calderón, para no llevarme disgustos.

Cuando yo era joven se emitía «Estudio 1» en la televisión, una obra a la semana, y toda España sin excepción la veía. Eso no existe ahora, por la falta de vergüenza de los que dictan las políticas culturales del país, lo que impide que se fomente el gusto por el teatro.

Y, por último, el teatro es caro, hay que reconocerlo. La absurda reivindicación que se hizo en su día de la función única encareció los precios de forma drástica y privó a mucha gente de asistir a este espectáculo.

► ¿Qué significa el teatro en tu vida?

Se ha dicho que el teatro es la casa de todos, no sé si es cierto. Desde luego, es la mía. Yo me crié asistiendo a los ensayos y las funciones de mi padre y en mi casa los libros que había eran ejemplares de obras teatrales. Siempre he hecho teatro, de una u otra forma; y, si no me pagaran por hacerlo, pagaría yo por hacerlo (aunque es mejor que las empresas de espectáculos no sepan esto).

► ¿En qué medida dirías que montar hoy en día una obra de teatro es un acto de heroicidad?

Es algo bastante heroico cuando se hace de verdad: es decir, cuando se monta una obra nueva o un clásico tradicional, por el riesgo económico que conlleva. No así cuando se intenta ir excesivamente sobre seguro y se hace una versión teatral de alguna película que fue un éxito rotundo o cuando metes a un Premio Nobel en el reparto para que la gente vaya a verla.

► ¿Qué sientes cuando montas una obra de Jardiel?

Lee la entrevista completa en la revista Scribere. Descárgala gratuitamente.

 

Juan F. Plaza

Entrevista con Juan Plaza, Vicedecano de Comunicación de la Universidad Loyola Andalucía

Entrevista con Juan Plaza, Vicedecano de Comunicación de la Universidad Loyola Andalucía ►

Juan Plaza es Vicedecano de Comunicación y profesor de Comunicación Escrita en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Loyola Andalucía, en Sevilla. Salmantino de nacimiento, ha publicado varios ensayos y un libro de relatos en la editorial Talentura, titulado Hoy no puedo. Profesor, escritor, corredor popular, cocinero aficionado, hipocondriaco, seriéfilo y woodyalleniano, dice que de vez en cuando, escribe para no odiar.

¿Cuál es en tu opinión el nivel de calidad hoy en día en nuestras comunicaciones escritas?

Juan PlazaBueno, esta es una pregunta muy “gruesa” para que haya una respuesta tajante. Si nos referimos a los textos que aparecen en medios de comunicación tradicionales, redes sociales, blogs… pienso que por un lado, afortunadamente, siguen escribiéndose buenos textos. Sin embargo, detecto en los últimos años una cantidad creciente de textos poco cuidados, mal concebidos, que además suelen ir acompañados de muchos y graves problemas ortográficos. No me refiero solo a que se escape una falta de ortografía, sino que en ocasiones sucede que los problemas son de base, de raíz, desde la propia concepción del texto. Un problema añadido que a mí me preocupa mucho es el plagio. Con demasiada frecuencia la gente se “inspira” en otros con alegría y sin citar sus fuentes. Nuestra sociedad es, desgraciadamente, muy permisiva con este tipo de comportamientos.

¿A qué crees que se debe?

Tengo la teoría de que las faltas de ortografía tienen que ver muchas veces con una cuestión de actitud (de su ausencia, más bien), y no de conocimientos. Lo veo entre mi alumnado. Las primeras prácticas del curso suelen estar plagadas de faltas de ortografía y erratas. Cuando me pongo duro y amenazo con suspender, el personal se pone las pilas y en las siguientes prácticas ya no hay tantas faltas. ¿Qué ocurre, que de pronto en una semana todo el mundo ha aprendido normas ortográficas? No, lo que sucede es que se han asustado y entonces han puesto mimo en lo que hacen (para mí esto es clave, mimar los textos, quererlos, cuidarlos). Otros problemas más graves tienen que ver con…

Sigue leyendo en el número 3 de la revista SCRIBERE. Clica aquí para descargarla.

Entrevista con Tadea Lizarbe. Tadea Lizarbe (Pamplona, 1988) es diplomada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza y exjugadora de baloncesto de la liga femenina española. En la actualidad compagina su labor como terapeuta ocupacional en salud mental, en Pamplona, con el desarrollo de una actividad de psicobasquet para niños con discapacidad intelectual. Comiendo sonrisas a solas, su ópera prima, quedó entre las diez novelas finalistas del Premio Planeta 2014, gracias a una frescura literaria que ahora se ve recompensada en forma de libro. Actualmente trabaja en sus dos nuevos proyectos literarios.

Entrevista con Tadea Lizarbe, finalista del Premio Planeta 2014

Entrevista con Tadea Lizarbe, finalista del Premio Planeta 2014 ►

Tadea Lizarbe (Pamplona, 1988) es diplomada en Terapia Ocupacional por la Universidad de Zaragoza y exjugadora de baloncesto de la liga femenina española. En la actualidad compagina su labor como terapeuta ocupacional en salud mental, en Pamplona, con el desarrollo de una actividad de psicobasquet para niños con discapacidad intelectual. Comiendo sonrisas a solas, su ópera prima, quedó entre las diez novelas finalistas del Premio Planeta 2014, gracias a una frescura literaria que ahora se ve recompensada en forma de libro. Actualmente trabaja en sus dos nuevos proyectos literarios.

Entrevista con Tadea Lizarbe, finalista del Premio Planeta 2014

¿Qué es para ti escribir?

Una herramienta que pueda responder a la pregunta anterior. Algo sumamente importante para mí que suele ser tachado como un hobby más. «El trabajo es importante», esa es la frase que te bombardea por todos lados. Con esto no quiero decir que el trabajo no sea importante, pero no veo por qué
un hobby debiera ser menos prestigioso. Estoy segura de que habrá muchos que, leyendo esta entrevista, recuerden «esa actividad» que les hace especiales y a la que no han dado suficiente importancia por catalogarla como «menos importante», «menos productivo», «ya lo haré cuando tenga tiempo». ¡Es muy difícil! Pero animaré a todo el mundo a que le dé el valor que realmente merece.

¿Cómo se da en ti el proceso creativo?, ¿cómo nacen tus historias?

No estoy muy segura… puede que sea un proceso inconsciente. Es como si me inyectaran una idea sin forma (a raíz de una situación, un contexto o una emoción). Esa idea suele revolotear. Luego le empiezan a acompañar una serie de asociaciones, posibilidades de elaboración… Como un enjambre de avispas que me persigue hasta que decido escupir todo eso en un papel. Sin pensar en el «cómo» para centrarme en el «qué» quiero trasmitir. Puede que ese primer boceto solo consiga entenderlo yo misma. Un aturullo de ocurrencias, asociaciones y expresiones. No soy ordenada escribiendo. Cuando vuelvo a releer ese «escupitajo» con el objetivo de darle forma me río mucho de mí misma o me sorprenden comentarios que sé que he escrito pero que ni reconozco.
He leído que se debe…

Sigue leyendo la entrevista en el número 3 de nuestra revista. Clica aquí para descargarla.